NO SÉ NADA

NO SÉ NADA

 

I

 

Cuenta la leyenda que hay dos árboles

 

acunando al cielo entre sus ramas

 

ahí donde las caderas de la tierra

 

rozan el torso desnudo del centauro.

 

 

 

Yo sólo sé que Xibalbá está tan cerca

 

de mis raíces como el vaho del jaguar

 

que aprisiona la voz de los corderos,

 

 

 

y sé también que,

 

por más que estiro las ramas

 

no puedo tocar la piel del sol

 

 

 

y que los frutos del avellano

 

no se dan en este alargado continente.

 

 

 

 

 

II

 

Las bugambilias del vecino

 

hoy no se pusieron el traje de gala

 

y el silencio es una garra de jaguar

 

que peina con sus uñas mis cabellos

 

 

 

Hay una rosa, seca y marchita

 

arrimada a los discos y los libros.

 

 

 

Quisiera tocar esos pétalos

 

donde letras y notas

 

arrojan su aliento de anís

 

 

 

Pero hoy tengo que meter la nariz

 

en el hocico de la bestia

 

aprender el olor de los que rugen

 

sin que nadie se atreva a contradecirlos.

 

 

 

Sociedad          suciedad          oraciones

 

besos               abrazos            culpas

 

 

 

Somos apenas un puñado de arena

 

que se mece al compás de la marea

 

en el ahuecado vientre de la tierra.

 

 

 

 

 

 

III

 

Las escamas de la serpiente

 

visten mi corteza

 

desahuciada de veranos

 

 

 

Debo sostener la vertical

 

e intentar florecer

 

aferrada a la quijada de la bestia

 

que se traga las respuestas.

 

 

 

Me pierdo cada día entre renglones,

 

vanidosas soluciones y teorías,

 

y a final de cuentas

 

la noche acaricia mis dudas

 

con sus dedos lunares

 

 

 

Digo que leí a Borges o a Marcuse

 

sólo para darme cuenta

 

de que las rosas siguen ahí

 

y a veces viene la bestia

 

y se las acaba a mordiscos

 

 

 

mientras yo leo a Borges o a Marcuse…